REVISTA PICNIC Las vías de la música: un tren llamado Snowapple - Revista PICNIC

Los viajes siempre han sido motivo de inspiración y para el momento en que platicamos con Laurien Schreuder y Laura Polence de Snowapple en la CDMX ya habían ido a Japón y a varios estados de nuestra república como Michoacán, San Luis Potosí, Veracruz y Oaxaca – donde visitaron las pirámides de Monte Albán, las cuales las dejaron muy impresionadas. Pero dentro de la experiencia del viaje, también tiene mucho que ver el medio de transporte. Si bien ellas fueron por carretera en este trayecto, los trenes se convirtieron en protagonistas para su último álbum, Tracks.

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«Para nosotras un tren tiene dos elementos. Lo elegimos porque tiene un ritmo, puede ir muy rápido o lento, puede ser relajante o dar miedo. Es la vida en general, sentimos que la banda va en un tren y tenemos que seguir. A veces te quieres quedar en un lugar, pero no pasará, tienes que ir al siguiente lugar, te sigues moviendo. Las canciones van de cómo seguimos siempre» nos dice Laurien.

Descubrir nuevos lugares

«Para nuestra música es muy inspirador. Aquí en México tocamos con músicos del país. En nuestro camino a Oaxaca en la van nos aprendimos muchas canciones mexicanas. Hicimos unas versiones alternas, como cumbia, quebradita y las tocamos en los shows. Creo que es muy interesante trabajar con otros músicos, lo hacemos en todos los países a los que vamos» comenta Laurien.

Sin embargo, Snowapple no viaja de forma completa esta vez, ya que se trata de un trío. «Nuestro tercer miembro (Una Bergin) tiene un pequeño bebé y se tuvo que quedar en casa. Así que pensamos cómo arreglárnosla sin ella» menciona Laura. Estas nuevas versiones probablemente las acompañen a otros países. Así como pasó en México, en Japón tocaron con japoneses y su música inspiró una de las canciones del álbum, incluso pusieron algunas letras en japonés.

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Aprender nuevas culturas y lenguajes les encanta. De México la palabra favorita de Laura hasta el momento es Popocatépetl y aunque no recuerda cómo decirlo, Iztaccíhuatl. Por su parte, Laurien nos presume cómo aprendió un poco de slang: «qué onda güey, chido» dice mientras ríe. «Esta es la cuarta vez que venimos. Nos empieza a ser más familiar el lenguaje y cómo funcionan las cosas» comenta Laura.

La escena local

Sobre su relación con los músicos mexicanos Laurien comparte que aunque ya eran amigas de algunos, a muchos los conocieron aquí. Uno de sus lazos desde hace mucho tiempo es Marina de Ita, con quien tocaron hace mucho junto a su banda, Polka Madre. Ella fue la primera que les presentó la escena local. Al momento de la entrevista las acompañaba Omar, guitarrista. «Lo conocimos cuando tocamos en un show y luego invitamos a otros músicos que estaban en el concierto y se unieron. Omar nos impresionó y le pedimos que se uniera» cuenta.

Han considerado llevar a músicos de todo el mundo a Amsterdam -ciudad donde residen- a un festival. «Siempre estamos grabando, creo que algún día todo eso estará junto en un álbum» piensa Laurien. No siempre tocan así, depende de la ocasión. Si es muy grande o íntimo saben si sólo tocar las tres o agregar bajo y batería. Prefieren la diversidad.

«Las tres nos conocemos muy bien, nos sentimos muy cómodas tocando juntas. Nos gusta ir a grandes festivales, tocar con otros. Tocamos en el Ollin Kan, en el festival Madre Tierra con Maldita Vecindad y Café Tacvba. Fue muy inspirador para nosotras» – Laurien

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«Snowapple es una banda que existe desde hace cinco años, yo llevo dos y desde que me uní ha sido una gran experiencia. Los tours, no quedarnos en hoteles sino con amigos, conocer a todos los posibles y tocar con ellos. Otras bandas son mucho más cerradas» – Laura

Siempre una canción distinta

«Es un reto, se convierte en una experiencia de vida, una filosofía muy abierta» señalan. Y no aplica sólo a su música, también tienen un estilista, un diseñador de moda, les gusta colaborar con poetas, ilustradores, cualquier artista de cualquier nacionalidad. Siempre hacen algo distinto. Sus aventuras se expandirán a Europa en estos días y después quién sabe qué pueda pasar.

En México grabaron con Los de Abajo. «Escribimos nuevas canciones y las adaptamos, incluso nos aprendimos algunos temas mexicanos: ‘Muñeca Esquiva’ -Laura canta un poco para recordar el nombre-, ‘Los caminos de la vida’ , ‘La Llorona’, ‘Gracias a la vida'». Todas estudiaron música y aman su trabajo, ensayar, por lo que esto no se les hace fácil ni difícil, es simplemente lo que disfrutan.

«Hay bandas que encuentran el arreglo prefecto y realmente trabajan en él hasta que lo definen y para nosotras es más de que tenemos un material y podemos poner diferente tempo, instrumento y volverlo otra experiencia. Nuestras composiciones siempre están cambiando» – Laura

Lo único que dirían es su sello distintivo son las armonías vocales y algunos instrumentos como la melódica y el banjo. La banda puede ser grande o pequeña, el ritmo varía, pero esos elementos siempre estarán ahí. El trío parte a sus compromisos por el viejo continente, pero esperan pronto que los rieles lleven a Snowapple en un futuro a Perú, Bolivia o hasta la India.