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Spoon - Hot Toughts
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Con ya un par de décadas en la escena musical, Daniel Britt, el líder de la agrupación, se encarga de llevar el mando ante la pequeña pero significativa renovación de sonido en el proyecto. Sin dejar a lado, los elementos característicos que le han dado identidad al grupo, entre ellos, la voz del mismo Britt.

Spoon es uno de esos extraños nombres de grupos, que si bien fueron de trascendencia para un par de generaciones de primeros nativos digitales que aún compraban CDs y habían sido testigos del inicio de una explosión de bandas que trataban de escapar a los monopolios de la industria, tampoco habían sido un grupo particularmente popular.

Tres años después de su última producción, Spoon regresa a Matador Records para traernos  su noveno disco de estudio en su trayectoria: Hot Toughts.

No destacaban por sus polémicas letras, sus giros instrumentales o un estruendoso malentendido entre los integrantes. Siempre se trató de un ir y venir de álbumes y presentaciones más o menos honestas, de saborear por momentos los primeros lugares de ventas o de popularidad pero sin quedar nunca impregnados en la memoria masiva, más allá de un sector bastante discreto.

Spoon siempre había sonado a esas primeras generaciones de nativos digitales que no buscaban elaboradas mezclas de géneros o composiciones, simplemente identificarse y cantar o memorizar algún track que ocasionalmente podía estar incluido en la serie de televisión juvenil de moda.

Ahora, en un 2017 repleto de competencia a lo largo y a lo ancho tanto de la oferta musical, el grupo norteamericano se enfrenta a la recepción  tanto de sus ya maduros primeros públicos, como a la de unos más recientes.

Con su producción anterior, They Want My Soul, el nombre del conjunto había logrado volver a colocarse en las notas de internet y la preferencia de los escuchas, sin embargo, la melancolía y los sonidos nuevos que habían logrado sobrevivir de aquel disco no habían conseguido perdurar demasiado.

Ahora con Hot Toughts, Spoon parecía adentrarse a un terreno peligroso cercano al pop y al dance, pero sin abandonar las estructuras garage que los acompañaron desde el inicio. En cuarenta minutos y diez canciones la banda tejana se presenta con sus mejores arreglos  y con mucha mayor atención a los detalles.

Lejos de repetir el efecto Ga Ga Ga Ga Ga (2007), el conjunto a cargo de Daniel Britt, acepta el reto de suavizar su sonido y explorar otras áreas, discreta y amablemente (“I Ain’t the One”). Con pegajosos ritmos (“Hot toughts”, “Can I sit next to you”), ligeras distorsiones, ecos e incorporación de mayores elementos sonoros a las piezas, Spoon agrega mayor riqueza al cuerpo acústico del álbum.

Los guitarrazos y la voz rasposa de Britt dejan de ser el foco de atención para dejarle el lugar a canciones que pueden contener incluso minutos ausentes de voz para dejar paso a armonías más ambientales (“Pink Up”, “Us”). Las letras incluso, han pasado de las anécdotas y experiencias post adolescentes referir situaciones tan comunes y características de la juventud adulta como la atracción, el flirteo y hasta el rechazo y el romance.

Dispuesto para escuchar canción por canción, Hot Toughts es un álbum que le da vida de nuevo a aquello que creíamos conocer tan bien bajo el nombre de Spoon. Con tracks para la vida cotidiana, es un disco muy disfrutable, sin intentos fallidos de un revival, sin sobre cargas conceptuales, de contenido ni repeticiones de ritmos que a la mitad del récord dan ganas de quitarlo.

Hot Toughts se va, pues, como agua entre los dedos.