REVISTA PICNIC Sum 41 @ Pepsi Center WTC - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

Por Fernando Valencia @fervalencia4

Sum 41, uno de los estandartes del movimiento pop-punk de inicios del nuevo siglo, pisó por primera vez la capital mexicana para entregar una hora y media de poder en una noche de lunes completamente atípica.

Sputnik se encargó de abrir el evento con un set trabajado, pero con algunas inconsistencias. Pese a las amenazas en redes por parte de los fans más acérrimos del punk, la gente se mostró displicente con los capitalinos. Por supuesto, nunca falta el punk de oficina, que comienza a apilar vasos de cerveza y de forma muy contestataria grita insultos de hace diez años mientras le levanta el dedo a la banda, pero nada que lamentar.

La fauna del recinto es curiosa, con un rango de edades que va de 10 a 40 años. Gente con la famosa gorra hacia atrás canta alegremente temas de System of a Down, Green Day y Queens of the Stone Age con los que el sonido local busca hacer amena la espera.

Las luces se apagan, y las pantallas muestran un video con la trayectoria de Sum 41. Finalmente, los canadienses hacen su aparición. El primer acorde de “The Hell Song” provoca que un par de círculos se abran entre el público, desatando un gran ambiente que se conservaría durante toda la noche.

Sin dar descanso alguno, Deryck Whibley y compañía van interpretando una sucesión de temas rápidos y agresivos mientras brincan de un lado al otro en el escenario. Destacan “Over My Head (Better Off Dead)” y la inclusión de “Fake My Own Death”, parte de 13 Voices, su álbum más reciente.

Es cierto que, como muchas otras veces, la gente responde mejor ante los temas antaños, como “Underclass Hero”. Sin embargo, sería injusto decir que el recibimiento del sexto disco de estudio es tibio. Los punks suelen entregarse en cuerpo y alma, comprometiéndose a mantener la locura.

El siguiente gran momento llega con “Motivation”, del muy querido debut All Killer, No Filler (2001). Tomándose un momento, Deryck agradece a todos por ser como una gran familia. “Somos unos putos idiotas por haber tardado tanto en venir a México”, dice con una gran sonrisa.

Debo decir que parecen una familia metalera. En serio, me asustan. ¿Les gusta Metallica?” pregunta justo antes de comenzar a tocar el riff principal de “Master of Puppets”, que da paso a una versión extendida de “Grab the Devil by the Horns and Fuck Him Up the Ass”, provocando el mosh pit más impresionante de la noche.

“With Me” ofrece un respiro. La balada proporciona un pretexto a los amantes para abrazarse unos segundos. Es la primera vez que se pueden ver varios celulares capturando la canción. Luego llega un solo de batería por parte de Frank Zummo, que para ser sinceros queda muy lejos de ser memorable.

Un cover bastante movido de “We Will Rock You” sirve como antesala a dos de los más grandes himnos de Sum 41: “Still Waiting” e “In Too Deep”. Los brincos y gritos logran opacar a la voz de Deryck, que un par de veces se rinde para mostrar el micrófono a los presentes y dejarlos tomar el control.

La agrupación sale del escenario un par de minutos mientras todos en el Pepsi Center descansan un poco. Vuelven con el riff de “Seven Nation Army”, que sirve como introducción a la icónica “Pieces”.

Con “Makes No Difference”, los fans de la vieja escuela pierden la razón, y para cuando “Fat Lip” hace acto de presencia, México se ha rendido ante el pop-punk. Todos bailan y brincan en un festival de pisotones maravilloso.

Así, pese a no haber logrado reunir una gran masa de gente, Sum 41 llegó a nuestro país con unos años de retraso, dispuestos a dejarlo todo para entretener a sus fans, y mostrándole a algunas bandas más recientes como se arma un verdadero delirio de mosh y circle pits.

Fotos por Ric Volcanes