REVISTA PICNIC SZA - Ctrl - Revista PICNIC
SZA - Ctrl
8.5Promedio Final
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8.7

Texto: Marisol Martínez

¿Cuántas veces te han roto el corazón?, ¿Cuántas veces no has encontrado las palabras adecuadas para el momento menos adecuado? ¿Y que pasaría si les dijera que alguien más ya las escribió por ti? – Esa fue la tibia caricia con la que el primer material de larga duración de SZA titulado Ctrl, me recibió.

Los compases y ritmos del Alt R&B que compone Solana Imani Rowe son verdaderamente hipnóticos, intercalan el neo-soul, el chillwave y el jazz a la perfección, lo hacen lucir etéreo, y al mismo tiempo reconforta el corazón herido. La facultad que posee SZA para plasmar en acordes los conflictos que genera el amor en nuestros tiempos, me resulta completamente relevante, aún más en ésta era en la que escribimos textos con monosílabos y preferimos ausentarnos de la vida real cabildeando en la otra de carácter digital, quizás vivimos más rápido de lo que realmente quisiéramos y me pone muy emotional saber que todavía existen individuos que se resisten a la realidad del vertiginoso siglo XXI, que plasman lo que sienten, le dan un ritmo, un color, y lo comparten con todos aquellos que la fragmentación logre alcanzar, gracias Solana por eso.

Ctrl inicialmente debería de haberse titulado A y se lanzaría como el último de una trilogía cuyos antecesores S (2013) fue grabado de manera independiente, mientras Z (2014) fue producido por Top Dawg Entertainment (sí, la casa del genio de Compton, Kendrick Lamar). Algo que no deja de hacer eco en mi cabeza femi-chaira es el hecho de que Solana sea la primer y única mujer firmada por la TDE, a pesar de que la casa discográfica ya tenga 13 años produciendo y lanzando materiales (de 8 talentos masculinos, para ser exacta). Gesto un cortocircuito en mi sistema cuando la sombra del maldito problema de género aparece como una nube amenazadora sobre talentos impresionantes, que ni siquiera han sido descubiertos.

La nueva era del amor, y la nueva era del R&B

Let me tell you a secret, I been secretly banging your homeboy. Why you in Vegas all up on Valentine’s Day?” – uno de los versos más brutales del álbum se desprende de Supermodel, la carta con la que abre Ctrl. Otro de sus aspectos más valiosos es la manera autobiográfica en la que el material está formulado, en una entrevista para EW, SZA declaro que mientras su ex novio estaba en las Vegas (pasándola de lujo con otra morra, obvio) ella pasó la noche con uno de sus mejores amigos “Esta será la primera vez que él sabrá de esto”, way to go, girl.

Antes de poder ser para alguien más, debes de SER para ti misma, ese es el sabor en la boca que me deja Love Galore, track lanzado en Noviembre de 2016 cuyo feature incluye a Travis Scott (skrrrt, skrrrt) bajo un low tempo que no deja de tener un halo melancólico durante sus 4.35 minutos de duración.

«Mi madre siempre dijo que la vida era como una caja de chocolates» – la incertidumbre de la vida, plasmada en la célebre frase extraída de Forrest Gump la cuál es magistralmente utilizada por Solana en Doves in the Wind para evidenciar que el mundo aún no logra entender la relación del cuerpo femenino, y la independencia que existe con todo lo que tiene (tenemos) para ofrecer, y en un eufemismo soberbio, esa caja de chocolates son todas las facetas y posibilidades que coexisten dentro de ella – “There’s a lot more that I can give you besides pussy that can build you”. La palabra vagina es utilizada 28 veces tanto por Solana, como por Kendrick Lamar –el encargado de hacer feature en éste track- .

Oh, la famosa autoestima, que es una experiencia parecida a la montaña rusa: La escalada a la cima es emocionante, te sientes intrépido y afortunado, una vez llegando al objetivo, el sentimiento de triunfo es casi insustituible por alguno otro, crees que nada logrará tumbarte, pero así como la montaña rusa, la vida, la bajada es casi insoportable, llena de vértigo y mareos. Drew Barrymore es un track que me remite directamente a esto, “Get so lonely, I forget what I’m worth we get so lonely, we pretend that this works, I’m so ashamed of myself think I need therapy-y-y-y”.

Musicalmente hablando, la voz de SZA está superpuesta sobre un riff muy grunge de los 90s, de ahí el título de la canción. ¿Qué si Drew Barrymore sabe que existe una canción en su honor? Sí, justamente inspirada en sus papeles noventeros en Never been kissed y Poison Ivy. ¿Qué si a Drew Barrymore le gusta saberse inspiración de SZA? Sí, también, obvio.

The Weekend es una composición particularmente interesante, y above everything, empoderante: la idea de desmenuzar el amor como tradicionalmente nos han enseñado que debe de ser – “My man is my man, is your man, heard it’s her man too”, y no me mal interpreten, acá nadie está llorando, se trata de soltar apegos absurdos y dejar de querer poseer, ésta es la nueva era del amor, amigos.

Con claras influencias sonoras que van de Bjork a Jamiroquai a Frank Ocean, SZA nos obsequia un trabajo que roza los frágiles extremos de la relaciones interpersonales, sobre la tan ansiada liberación sexual del nuevo milenio que aun pelea por tener un ápice de intimidad magistralmente ambientado por un delicado chic R&B.

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