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Alegre, casual y divertido fue el encuentro que tuvimos con Tania Franco Klein, una de las fotógrafas participantes en la exposición colectiva Vitamina A y ganadora de Los Sony World Photography Awards 2017, en la categoría de mejor fotografía individual de México, curada por el Centro de la Imagen y expuesta en la Biblioteca Vasconcelos.

Dicha exposición surge como parte de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, donde más que celebrar lo logrado, trata de hacer un llamado a la reflexión sobre el entorno y conflictos actuales que rodean a las identidades asociadas con lo femenino. Una muestra en la que participan 21 fotógrafas mexicanas, cuyo trabajo se desarrolla en diferentes territorios del país.

Gracias al Centro de la Imagen pudimos encontrarnos con Tania. Ya instalados e inmersos en la tranquilidad del Centro de la Imagen, pudimos platicar con Tania.

“Descubrí la fotografía hasta la universidad, cuando estudiaba la licenciatura en arquitectura. Llevábamos una clase de fotografía, fue ahí donde me enamore de ella. De pronto, al finalizar la carrera, me di cuenta de que ya tenia más ganas de ser fotógrafa que arquitecta”

 

Después de terminar su licenciatura en arquitectura, Tania viajó a Londres para estudiar una maestría en fotografía.

“Cuando estuve en Londres comenzó a hacer ruido en mí la idea de la soledad, de esta desconexión entre las personas. Iba a lugares concurridos llenos de personas pero todos se encontraban aislados, conectados a redes sociales, conviviendo a través de computadoras y celulares en lugar de crear una conexión con la gente que los rodeaban.Y a pesar de que puedo generar una crítica ante éstas situaciones de desconexión ante las sociedades contemporáneas y hacer reflexión sobre ésto, sigo siendo parte del sistema”

Para Tania la fotografía no es sólo disparar por disparar el obturador. Sabe y cree que todo buen trabajo, ya sea fotográfico o de otra disciplina, debe desarrollarse con bases que permitan informar al creador para después poder desarrollar algo que tenga buenos fundamentos y no sólo un bonito discurso.

“Mis proyectos se informan en gran parte en las teorías sociológicas de las sociedades contemporáneas como los textos de byung-chul han, quien habla sobre la sociedad del cansancio y cómo la obsesión con la positividad y al constante hacer nos ha llevado a una etapa constante de fatiga y agotamiento, constantemente tratando de mostrar la mejor parte de nosotros con cierta negación hacia lo que creemos son emociones o estados psicológicos “negativos” y eso llega a un estado permanente de fatiga emocional, lo que se refleja en un gran incremento en los medicamentos para la depresión, etc..”

-Jóvenes, ¿quien los dejó pasar?- Apareció un poli que nos dejaba ver su autoridad y con la mano en la macana, nos pidió que saliéramos del lugar. Y es que de pronto entre la platica y la caminata nos encontrábamos al fondeo de una de las exposiciones, luces apagadas y lejos de la estancia donde habíamos iniciado la charla. Digamos que como estaba cerrado, nos colamos sin permiso y sin darnos cuenta, claro.

Esta pequeña interrupción corto un poco la inspiración de Tania que de forma apasionada nos platicaba sobre la aventura que implicaba encontrar modelos para sus fotos.

“Para algunas imágenes de éste proyecto y en su mayoría de mis proyectos pasados, me interesaba hacer cast en las calles y a veces con conocidos. Es muy interesante porque inconscientemente buscaba entre las masas a personas que de alguna forma no estuvieran buscando ninguna atención, que pasaran desapercibidas cási sintiéndose invisibles. Después de un tiempo me hice consciente de que la selección de personas que hacía no era al azar, que yo de alguna forma me sentía reflejada con algún estado emocional que podía sentir de éstas. Lo que me llevó a comenzar a querer experimentar conmigo como sujeto de mis propias fotos y hacer autorretratos. El ser mi propio sujeto me dio espacio a experimentar más sin tener la presión de expectativas de representación de un tercero”.

La fotografía de Tania es complicada de describir, pues en efecto resulta extraño decir que es bella pero transmite desolación, ansiedad y desesperación. Técnicamente hablando; su manejo de la luz es delicado y muy acertado, sus encuadres desconciertan y permiten que te conectes con mayor facilidad a los sentimientos antes mencionados. El balance de blancos es la parte bella de su trabajo, mientras sus personajes y espacios son los creadores del desconcierto.

Así, entre risas y una charla que se extendió sin darnos cuenta, Tania nos mostró su lado más sonriente y alegre. Ese lado que no vemos en sus fotografías desconcertantes que nos invitan a la reflexión sobre lo que vivimos como sociedad y donde nos hace falta crear más lazos personales, tener más amigos en la vida real que en la digital. Por que al final ¿de qué te sirven tantos likes en IG o Facebook? ¿No preferirías una sonrisa sincera y una buena charla con el aroma del café y la sensación del espacio donde te encuentres, en la piel; que una pantalla fría y el plástico del teclado?