REVISTA PICNIC Teodoro González de León: Fotografías de concreto - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

Por Gerson Moreno

Manejo creativo y concreto de la luz, simetría, dinamismo, repetición y simplicidad. Fundamentos básicos de la fotografía y diseño, que caracterizan a uno de los más grandes arquitectos de México, Teodoro González de León.

Como si se tratara de una fotografía donde la luz es la protagonista, así la conceptualización de las construcciones del maestro Teodoro. Para él, la luz revelaba los espacios y el cielo dibujaba la silueta de sus edificios simplistas y brutalistas, llenos de geometría que convivía y se fusionaba con el entorno.

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Viajaba al extranjero con su mejor amigo, 3 veces por año. Le encantaba visitar ciudades y recorrerlas a través de su arquitectura. Tenía una admiración profunda por las construcciones milenarias del oriente, le fascinaba la conjugación que lograban al fusionar el exterior con el interior, insertando (literalmente), jardines a las habitaciones. 

Con un departamento en Nueva York, y amante de las artes, pasaba semanas enteras en la gran manzana, visitando galerías y exposiciones que le brindaran un panorama mayor para realizar el arte que lo caracterizaba, la arquitectura. 

Gustaba de recorrer las calles de la Ciudad de México y descifrar hacia dónde se dirigiría el desarrollo de la misma.

Pintar era otro de sus hobbies. A pocas personas les mostraba sus pinturas pero después de muchos años de hacer esto de manera intima, lo convencieron de exponer sus obras. 

A pesar de haber crecido viendo a Frida y Diego dibujar, como vecino de la casa estudio que construyo O´Gorman y como testigo de la construcción de esa emblemática casa, en sus pinturas se ven influencias de Piccaso y Botero, tal vez por la época de creación o por su facilidad en tirar líneas.  

Decía que había que vivir (nadaba 2 horas diarias, hacia un poco de cardio, y por supuesto, comía saludable) y conocer. No era un fan de la fotografía, sin embargo conocía a la perfección el manejo de la luz, el contraste y la composición.

Foto: Ger Moreno

Foto: Ger Moreno

Estar en uno de sus edificios es cómo adentrarte en una fotografía en constante movimiento, gracias al recorrido natural de la luz, dentro de los espacios.

Para Teodoro, la luz era quien vestía los interiores. Es esa magia natural, la que transforma espacios y crea atmósferas diferentes en el transcurso del día. Ver pasar el día dentro del INFONAVIT, es adentrarte a un sin número de fotografías; contrastes diferentes y sombras que dialogan con el entorno. Pasa lo mismo con el MUAC, el Auditorio Nacional, El Colegio de México, El Museo Tamayo, y así podría seguir la lista hasta llenar de puntos coloridos el mapa de la CDMX, los cuales se extenderían por gran parte de la república y se saldrían del país. 

Sin duda, creó en cada espacio icónico, una fotografía de concreto para deleite mundial.

Hoy en día, a pesar de no tenerlo presente en este plano, quedó plasmado en cada una de sus creaciones. Una inconclusa donde yace el cine Manacar y un Cubo Transitable que estará expuesto en el Museo Tamayo, del 29 de septiembre al 30 de Octubre.

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