REVISTA PICNIC The 1975 @ Pepsi Center - Revista PICNIC

Por Fernando Valencia @fervalencia4

Resulta muy curioso ser testigo de la brecha generacional a través de la música. La noche del miércoles, el Pepsi Center fue visitado por una aglomeración de adolescentes, con apabullante mayoría de mujeres, que decidieron tomarse un día de pinta para formarse varias horas y encontrar un buen lugar en el que pudieran ver a The 1975.

La primera visita de la agrupación de Manchester a nuestro país se da en el marco de la presentación de su segundo disco, el extrañamente titulado I Like It When You Sleep, for you Are so Beautiful yet so Unaware of it. El recinto del WTC se encuentra a reventar, con la clase de lleno que bandas consolidadas no han podido lograr.

Rubytates calienta el escenario. Su rock-pop conecta inmediatamente con los asistentes, ya que su estilo no varía demasiado del de los ingleses. Inteligentemente aprovechan para dedicar canciones a las mujeres, lo que provoca una ensordecedora respuesta por parte de ellas. Invitan a todos a seguirlos e ir a sus conciertos, y los aplausos parecen augurar que así será.

Una vez terminado el set, la pista se vuelve una plataforma de selfies. Todos se encuentran tan inmersos en su Snapchat o transmitiendo a cuatro personas en Periscope, que nadie parece notar que las luces llevan cinco minutos apagadas y el sonido local dejó de tocar a Drake para reproducir un zumbido enigmático.

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Finalmente, con una puntualidad admirable, George Daniel, Ross MacDonald y Adam Hann toman posiciones. En el fondo del escenario, una pantalla gigante se ilumina gradualmente. Cuatro columnas de luz y tres cuadrados en la parte superior complementan la compleja escenografía. Matty Healy da dos pasos hacia el centro y comienza la histeria colectiva.

“Love Me” arranca el set de The 1975. La reacción por parte de los mexicanos es brutal. Salen algunas chicas desmayadas, y ríos de gente intentando salir de las calurosas primeras filas provocan algunas fricciones que durarían toda la noche. La banda toca sencillo tras sencillo, con temas como “UGH!” y “HeartOut”. Las luces, muy hermosas, son capaces de reflejar desde una ciudad por la noche, con sus rascacielos y profundidades, hasta una tormenta de neón.

Healy sabe que su mera presencia basta para complacer a su audiencia, y aprovecha eso en todo momento, ya sea fumando en el escenario mientras toca la guitarra, llorando al escuchar al público o intentando decir un par de palabras en español.

Al terminar “She’s American” los ánimos se tranquilizan un poco. Con algo más de espacio tras la gran cantidad de bajas, la gente olvida sus celulares por unos minutos y disfruta un poco más estática la interpretación. La locura vuelve con “SomebodyElse”, y se mantiene con “LovingSomeone”. La sensual “Robbers” provoca que en los balcones las chicas se levanten para acercarse lo más posible a la barra de seguridad.

“Esta se llama ‘Paris’” dice Healy. Inmediatamente se levantan miles de celulares que bloquean la vista y graban cada segundo de la interpretación. Con “Girls”, sencillo de su álbum debut, The 1975 agradece y se retira. El público aún bailando comienza a corear: “¡Sex, sex, sex!”.

Dos o tres minutos después, la banda vuelve para interpretar cuatro canciones más. Algunos comenzaban a irse, y tan pronto las luces del escenario se prenden se apresuran a regresar, provocando algunos incidentes en la primera fila. Matty detiene el concierto para pedir en español que todos den dos pasos hacia atrás, y tras asegurarse que todo está bien continúa con el concierto.

“Chocolate” y “The Sound” suenan increíble en vivo, con tanta gente coreando. Healy pide que, a la cuenta de tres, todos brinquen. La gente obedece y en las pantallas del Pepsi Center aparece una maravillosa postal de miles saltando al ritmo de la música.

Es nuestra primera vez en México, y les prometo que volveremos”. Con esto basta para satisfacer por completo a las y los fans de la agrupación. Con la tan anticipada “Sex”, The 1975 deja el escenario entre aplausos y gritos, con una interpretación cumplidora realzada por la belleza de su iluminación, que cambia en cada canción.

Al final, resulta un soplo de aire fresco tener en la escena pop una banda con ciertas ambiciones artísticas, que lo mismo toca un tema funky que permite experimentación electrónica y solos de saxofón. Y por supuesto, saben dar un gran show. Sólo queda esperar a ver las sorpresas que traen con su siguiente tour.

Fotos por @sha_lugo