REVISTA PICNIC The Cribs @ Sala Corona - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

Fue una noche tranquila, el clima de la ciudad se veía afectado ante un chubasco, una precipitación. Después de minutos de espera las puertas se abrieron, ahí justo en medio del stage; una tenue luz asomaba el reflejo de la bateria, en ella, el logo The Cribs se asomaba; los escalones del lugar funcionaban como asientos, la música local sonaba y el tiempo de espera para el regreso de los Yorkshire.

Después de una hora de espera, un par de cigarros y una cerveza a medio llenar, la familia Jarman llegó. Rápido y sin necesidad de una calurosa bienvenido, los ingleses se limitaron a hacer lo que saben. Ante el estribillo «Our Bovine Public» fue el primer momento de euforia. Todo lo que vino después me dejó pasmado…

The Cribs

 

Ante una generación exitosa, los británicos fueron participes de la época dorada del post-punk revival, esa misma que declaró a Interpol como un referente, misma etapa en la que Casablancas experimento en The Strokes al los «salvadores del rock». Para The Cribs los reflectores lucieron a una suave luz, la banda creó grandes temas pero su exposición poco a poco se fue desvaneciendo.

 

The Cribs: Una energía desgarradora…

Fue difícil verlos de tour después de tanto tiempo, a pesar que la banda tiene un nuevo disco. Sinceramente les perdí el rastro, razón que ahora me arrepiento pues después de este show puedo afirmar son maravillosos.

Poco a poco fueron sonando temas como: «It Was Only Love», «Rainbow Ridge», y una emotiva, dulce y muy agradable versión de «I’m a Realist». Describir las texturas del show así como los matices que aderezaron el concierto resulta un viaje dentro del tiempo.  Se veían incansables coros, una linea entre la bateria y la guitarra, el público entregado en si, el espacio sin dudarlo fue adecuado, todos los presentes saltaban y reflejaban un show que fácilmente pudo haber llevado en el José Cuervo un par de años atras…

Sudor, una entonación entre nuevos y viejos temas; una bienvenida que llegó trade entre la banda y la audiencia, todo se limitó a las música. Expresiones que mutaron en cada canción entonada. El setlist continuaba entre «Hey Scenesters!», «Another Number», «Be Safe y «In Your Palaces».

De manera continua el show se hacia añejo, versos encadenados con una pura energía juvenil eran los highlights de la noche, entre un espasmo pensaba en todo lo que la banda hubiera logrado con los reflectores de los grandes exponentes del revival. Con un break de sonido y una salida agónica, el show terminó…

Con una herida restaurada, un show que porfin sucedió una etapa que me recordó que el rock si se pudo salvar, The Cribs dio uno de los mejores shows del año.

Fotos: David Romero