REVISTA PICNIC The Smashing Pumpkins: La melancolía y la infinita… nostalgia - Revista PICNIC

Los lloriqueos y berrinches que ha provocado Smashing Pumpkins (SP) son incontables, que si la segunda etapa no rifó, que si a Billy Corgan se le acabaron las ideas, que si después de Mellon Collie and The Infinite Sadness nada valió la pena… Pues el grupo está de vuelta: Billy Corgan regresará a los escenarios con dos de los miembros originales por primera vez en 17 años. El Shiny and Oh So Bright Tour arrancará el 12 de julio en Glendale, Arizona, con fechas confirmadas en diversas ciudades de Estados Unidos y Canadá.

Medios como NME y Alternative Nation han publicado versiones encontradas sobre si la venta de boletos va mal o no, respectivamente. Lo cierto es que luego de que se liberaran las entradas el viernes 23 de febrero, sólo las fechas de Nueva York, Chicago (ciudad natal de la banda) y Connecticut están por agotarse.

El resto de las presentaciones, que se llevarán a cabo en arenas que salvo contadas excepciones superan una capacidad de 20 mil personas, muestran aún más de un 50 por ciento de disponibilidad en el sitio de Ticketmaster.

Sería «tramposo» decir que el tour no se vende bien (#FakeNews), si tomamos en cuenta que por ahora contempla prácticamente solo un país y que Corgan y compañía no gozan del estatus de leyendas como Mick Jagger, Bono, Axl Rose o Martin Gore, cuyas bandas, en efecto, pertenecen a esa estirpe en extinción que agota enormes estadios en minutos.

¿Qué esperar de una de las reuniones más añoradas por muchos de los últimos años?, es difícil imaginarlo por varias razones. La primera es que, en realidad, luego de que Corgan reactivara el proyecto en 2005, SP jamás se detuvo: no es el caso de una banda que vuelve después de décadas y rehabilitaciones (aunque su historia sí involucra éstas últimas).

El regreso real sucedió con Zeitgeist (2007), que fue un parteaguas en la historia de la banda, no solo por el cambio sonoro que significó, sino porque le valió desertores. Muchos sintieron que eso ya no era SP. Además, fue el último trabajo que le mereció certificaciones de oro por altas ventas, aunque las placas posteriores, Oceania y Monuments to an Elegy, recibieron buenas críticas y figuraron en puestos superiores en las listas de popularidad.

Zeitgeist fue el principio de un ciclo de SP, incómodo y algo difícil de digerir para muchos, pero fue a través de éste que Corgan intentó actualizar el repertorio anterior y a su vez llegar a territorio artístico que no había pisado, es decir, avanzar como artista. Basta dedicar un par de horas a los clips en YouTube de presentaciones del grupo para darse cuenta de cómo Corgan «torcía» las rolas de SP para inyectarles nueva vida con solos de percusiones, versiones acústicas, nuevos arreglos, etc.

Asimismo, eventualmente incluía una que otra «rareza» en los sets; en la visita al Auditorio Nacional para la grabación de su MTV World Stage en 2010 sonó «Eye», dejándonos boquiabiertos a varios.Cuando se confirmó el secreto a voces sobre la reformación, me pregunté si Corgan optaría por tocar canciones de la segunda iteración de SP con los miembros originales, haciéndolos partícipes de una música con cuya composición poco -o nada, en el caso de James Iha– habían tenido que ver.

Sin embargo, el set de la nueva gira se conformará únicamente de canciones de los cinco primeros LPs. La gran noticia para los más devotos es que lo anterior significa que desempolvarán uno que otro trancazo del LP debut , Gish, el cual llevan casi dos décadas sin incluir en sus setlists.

«Este show y su escenificación serán diferentes a todo lo que hemos hecho, e incluirá un set que jamás hemos tocado. Dado que ésta es la oportunidad para un nuevo comienzo, planeamos hacerlo con fuerza», escribió Corgan en la cuenta de Instagram de la banda.

También a través de esta red, el músico de 50 años compartió una lista de canciones que podrían formar parte del set de la nueva gira y, sinceramente, a excepción del cover a «Landslide», «Muzzle», «For Martha» y «The Beginning is the End», no hay sorpresas, SP irá a lo seguro. Corgan no es un músico nostálgico, lo ha dejado claro en más de una ocasión, es un artista berrinchudo y empecinado que quiere su lugar en la enciclopedia rockera junto a Hendrix y Iommi, pero jamás se ha anclado a las glorias pasadas.

La nostalgia es injusta, e incluso cruel, para los artistas, como fans a veces queremos conservarlos en el cerco emocional en el cual nos mantenemos solo nosotros, cuando es claro que ellos ya lo abandonaron hace tiempo.

Corgan especificó en una entrevista previa a una sesión para un canal de YouTube que había un rumor sobre que no se sentía cómodo con el hecho de tocar material clásico para complacer a los fans, y que prefería enfocarse en lo nuevo. Lo desmintió y aclaró que más bien le desagradaba que las canciones viejas fueran el único motivo para acudir a un show de SP, porque ello significaba que, como músico, ya no tenía nada qué decir. Es difícil argumentar en contra de esta idea. ¿Quién decide el final, el artista o la audiencia?

Shiny and Oh So Bright, ¿una nueva etapa de Smashing Pumpkins o nostalgia pura? Sólo pido estar ahí para juzgarlo.

Texto: Jesús Serrano.