REVISTA PICNIC TODD BAXTER: Del cuento de hadas a lo grotesco de un thriller - Revista PICNIC

Todd Baxter es todo menos un fotógrafo común; dejó atrás cualquier convencionalismo y a través de la imagen, busca plasmar ideas de corte cinematográfico que no requieren movimiento para contar una historia.

Sus fotografías se caracterizan por una cromática muy particular. Quizá sólo equiparable con la que usa el cineasta Michel Gondry; y es que en ambos casos la búsqueda de la estética onírica a través del color es clave.

La obra de Todd no se jacta de tener una producción costosa y sin embargo sí denota una maestría en procesos tanto creativos, como de post-producción.

Todd busca una ficción en donde los elementos a cuadro sean únicos e irremplazables. Cada encuadre y cada pose están delicadamente pensados para llegar al producto final, donde los detalles son minuciosamente planeados.

En una de sus series más recientes, Owl Scouts, nos muestra a dos niños aventurándose a la bastedad de un bosque, en donde más que planear elementos clave como simbolísmos,  nos muestra una obra legible que en cada toma nos adentra en un ligero suspenso que crece hasta límites no aptos para ojos sensibles.

Aun así, no toda su obra camina paralelo al suspenso. Varía de fotografías editoriales, que más que ser de un corte tenebroso, son una exploración de los rincones más bellos de la imaginación de un niño.

Dentro de sus fotografías, Baxter no escatima en cuanto a post-producción se refiere. Todo su montaje termina por ser filtrado por una serie de procesos que lo convierten en una pieza completamente surreal, donde el resultado es de una estética pictórica. Esta particular seña de su trabajo es completamente intencional y tiene que ver con una apropiación inversa de los nuevos medios digitales; de cierta manera está mostrando cómo puede convertirse en un excelente pintor sin tener que usar la técnica tradicional.

Es pionero en el uso de los medios digitales para producir obra que pudiera confundirse con un hiperrealismo mágico. Baxter es un claro ejemplo de cómo el medio es el mensaje, y es que a través de sus fotografías nos invita a revivir nuestros propios sueños –y pesadillas- de la infancia en donde el primer impacto es el más importante, donde la imagen se adueña del recuerdo y sobretodo donde cualquier paso en falso puede ser crucial para la manera en la que percibimos ciertas situaciones/elementos a futuro.

Las infinitas posibilidades de la creatividad y la democratización del lenguaje a través de la imagen son, sin duda, parte esencial del proceso creativo de la obra de este gran fotógrafo y cuentacuentos.