REVISTA PICNIC Viva México, viva el post rock: una charla con The Polar Dream - Revista PICNIC
CINE DE ARTE

Viva México, el material más reciente de The Polar Dream, los trae de vuelta a la capital desde Guadalajara . Y antes de tocarlo completo en el Bajo Circuito junto a otras grandes bandas mexicanas como Flodhäst y Sunset Images, platicamos con «Chaka», integrante del quinteto tapatío.

Acomodado ya con su mochila sobre las piernas, sumamente gentil me saluda y entre risitas nerviosas da inicio una charla tímida al principio, pero que devela poco a poco la enorme sensibilidad de uno de los músicos del conjunto. Y según me han dicho, el más platicador de todos, aún bajo el desordenado de su barba.

The Polar Dream anduvo algo ausente durante un rato desde el estreno del álbum pasado ¿qué pasó en ese lapso de tiempo?

Pues anduvimos trabajando un montón con el Kiev, fue un disco que tuvo mucha cuerda. Nos dio conciertos para dos giras internacionales y luego montamos el sinfónico. En todo ese tiempo eso estuvimos haciendo, trabajando en ese disco al que seguía saliéndole más y más jugo y lo aprovechamos bastante bien.

Ya cuando caímos finalmente de ese sueño enorme, nos pusimos a trabajar. Fue como de: “¡Oye, hace mucho que no sacamos nada nuevo! Hace falta sacar algo interesante, ¿no?” Porque ya todos traíamos ideas desde años anteriores. Pero si no estábamos muy presentes era porque andábamos de gira y de gira.

Entonces Chaka nos cuenta de cómo luego de darle la vuelta a Reino Unido un par de veces, pasando por Inglaterra, Gales y Escocia, el crew de The Polar Dream terminó por conocer la isla «al tiro». Y divertido, nos relata su peregrinar por la República Mexicana de Tijuana a Jalapa, región del país donde «abarcaron bastante». Aunque afirma que les hace falta llegar más al sur y que está seguro de que la banda lo logrará el año siguiente a pesar de lo ambicioso que eso pueda sonar.

Después de tanto tiempo de gira ¿Cuáles han sido los peores o mejores experiencias durante sus gigs?

Fíjate una de las  que tengo más marcadas fue en el Forever Alone Fest porque fue con la gente de aquí y compartiendo el escenario con grandes bandas. Y malas experiencias… nunca las hemos tomado como tal. Las únicas que podrían ser tales pues… hubo una, que al principio parecía que iba a ser como terrible, pero al final resultó ser de las más gratificantes.

Una vez tocamos en Toluca, fue hace mucho tiempo y nada más tres personas fueron al show, pero esos tres conocían toda la discografía y todas las canciones. Estaban muy emocionados porque era el show para ellos solos. Entonces resultó en una experiencia muy chida, tanto para ellos como para nosotros, fue darnos cuenta de que los tres que habían ido, iban específicamente por la banda.

Luego hubo una experiencia nefasta de un intento de festival de post-rock que se hizo hace muchos años, el Imagina post rock festival (2012). Estaba a cargo de Quentin Flores, que se hizo famoso, sobre todo después de ese incidente, porque dejó colgadas a todas las bandas (como L‘aurore, Movus, Polet, Renoh, Expedición a las estrellas, Mooi y Monoceros).

Chaka termina de relatar cómo los integrantes de las bandas terminaron durmiendo en un hotel bastante chafa y cómo planearon vengarse del organizador de broma. Pero contrasta aquella anécdota con la correspondiente a su presentación con la Orquesta Sinfónica de Zapopan.

¿Como fue que terminaron grabando un material con orquesta sinfónica?

Pues fue parte de la estela de lo que nos dio el Kiev. El día en que lo presentamos en Guadalajara, lo hicimos en la Casa de la Cultura de Zapopan y recuerdo que hicimos dos fechas. Era un lugar muy pequeño pero nos fue bastante bien y en una de esas fechas estaba ahí el director de la orquesta.

Le gustó bastante y él nos propuso trabajar algo, entonces empezamos a desarrollar con él la idea que estaría chido presentar, así que empezamos a componer la música del Kiev pero para presentarla en sinfónico. Fue un trabajo de seis meses: la composición, los ensayos,  el montaje, toda la pre-producción para ese show. Al final resultó una maravilla.

Fue de los momentos más bonitos que nos ha tocado vivir en un escenario, por eso lo grabamos al final. Porque dijimos, «quién sabe cuando se vuelva a repetir, una banda independiente con todo el orquestón… no sucede todos los días». Ya luego como a los tres meses Belanova sacó el suyo y pues cada quien… ¿verdad?

Eso quiere decir que logró cambiarlos en cierto sentido.

Yo creo que sí. Cambió nuestra forma de pensar la música, de enfrentar los toquines y las producciones. Después de eso empezamos a producir nosotros mismos los shows y le agarramos más la onda porque siempre habíamos trabajado con promotores. Y así, de repente, nos habíamos empezamos a producir solos y nos resultó muchísimo mejor al hacer todo el trabajo previo.  Al final, enfrentarse al show, pues, fue muy agradable.

Creo que a partir de ahí aprendimos cómo es la pre-producción y no dio como la confianza de decir “¡bah! si pudimos montar un show con sesenta músicos y para ochocientas personas, la armamos para nuestros toquines” y cosas así. Entonces empezamos a producir con más confianza. Creo que eso nos abrió muchas puertas y posibilidades.

Durante la creación de su disco más reciente, Viva México ¿hubo algún intento por retomar sus inicios o empezaron a trabajar desde lo que ya tenían en ese presente?

Pues empezamos a trabajar así, cuando de repente ya sonaban algunas reminiscencias que decíamos “eso suena al otro disco pero ya suena mucho más a nosotros”. Creo que fuimos clarificando el sonido para que fuera más nuestro. A lo mejor cosas que habíamos intentado hacer y que no habían logrado cuajar en los otros discos en este sí lo hicieron pero de otra manera.

Ahora esas cosas las sentimos mucho más honestas mucho más concretas… mucho más nosotros. Creo que en ese sentido sí recuperamos cosas pero no de manera consciente, fue como ir trabajando sobre la marcha en el momento en el que estábamos y dejándolo fluir muy libremente. Todo salía de manera más fácil.

¿Qué es lo que desmarca a Viva México de sus producciones anteriores?

Los materiales anteriores eran discos que trabajábamos mucho en el estudio; los arreglos… la instrumentación era muy específica para cada una de las partes, era muy grande. La lista de instrumentos de los otros discos es muy copiosa y en este lo que tratamos de hacer fue como irnos a la versión más auténtica de nosotros.

Casi en todo el disco estas escuchando a cada uno de los cinco tocar su instrumento. La idea básica era que en todo momento escucharas  a los cinco interpretar de manera muy orgánica. Como de “eso es lo que hay, esto es lo que suena en el disco” y eso fue con lo que trabajamos como base. Creo que el giro se dio desde nuestra manera de pensar las cosas, nuestra manera de pensar la música.

Queríamos algo que sí representara el cambio que habíamos sufrido desde el momento en que compusimos el Kiev. Nosotros valoramos mucho eso porque es de donde viene el aprendizaje, la sabiduría, el sentido de avance. Si no cambias nunca te das cuenta de cuáles son las cosas que pueden cambiar. Y creo que a nosotros nos falta muchísimo por conocer, creo que Viva México es una declaración de que estamos abiertos a hacerlo, a experimentar y probar cosas nuevas.

Lo que queríamos decir también con Viva México es que este país es muy valioso y está en nuestras manos cambiarlo si lo queremos cambiar o dejarlo así. Esta era simplemente una de las ideas que queríamos decir, después vendrán otras y pues ya entre los cambios iremos viendo hacia dónde nos lleva.

¿Qué los sigue impulsando a seguir componiendo, qué sentido le da a sus vidas la música?

Pues a nosotros lo que nos impulsa a seguir haciendo música es la amistad. Somos muy muy amigos todos y nos encanta juntarnos para tocar, para pelearnos, para decidir qué vamos a hacer. Nos encanta tener un desmadre, pues para ver cómo lo resolvemos ¿no?

Nos tenemos muchísima confianza. Somos como una familia elegida y es padre saber que tienes otros hermanos que están ahí para ti y con los que puedes hacer de todo, y eso es nuestro motor.

Si sus canciones pudiesen narrar historias, ¿cuáles contarían?

Pues todas nuestras canciones cuentan historias de momentos muy específicos de nuestra vida, pero no momentos reales. Son como pensamientos que le surgen a uno tipo: “hoy me levanté y me puse a pensar en lo extraño que es el tiempo… por qué sucede”.

Hay veces en que simplemente no puedes explicarte muchas cosas y con una canción lo puedes “decir”más o menos. Y en ella puede sentirse como la inquietud que traías. O sea, no responde nada en específico, pero la inquietud que uno tenía ya está puesta ahí y se puede compartir, más allá de buscar plantear una pregunta para la cual no se tiene respuesta… cosas así.

Se trata de preguntas que nos hacemos, de cosas que hemos visto como lo poderoso de las olas del mar. Ese tipo de historias, momentos muy diminutos pero iluminadores.