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Ciudad. El paisaje urbano es habitual, en escasas ocasiones los ojos se detienen a contemplar su existencia. La cotidianidad entre muros, edificios y calles son los indicios de una civilización que representa una extensión de nosotros mismos.  Es una lucha vacilante entre la existencia y la nada, constante identificación del hombre sobre su percepción del mundo. Las metrópolis modernas son edificios en constante transformación, son organismos vivos que nunca dejan de crecer.

El artista italiano Walter Trecchi ha percatado esto. Mediante su obra logra retratar con una precisión absoluta, casi fotográfica la tecnología y el progreso, la evidencia de lo que solíamos ser y en lo que nos hemos convertido. El paisaje construido y habitado en escalas edificadas, metrópolis en congestión y alivio sensorial/espacial representadas por tonalidades de empatía emocional y vivencial de las ciudades al que él concibe un ambiente urbano como representación de la sociedad a través del análisis de su propio hábitat. En su obra le da un valor inminente el trabajo del hombre y no a su representación. El hombre representado a través de sus propias acciones, representación a través de lo edificado.

«Representar las ciudades significa representar al hombre mismo, al desarrollo de su trabajo a través del análisis de su hábitat; una relación contradictoria, ambigua y fascinante, como las ciudades mismas; atmósferas complejas de oportunidades vastas que al mismo tiempo hacen escapar al habitante en búsqueda de aire fresco y espacio vital… juego de opuestos que alude simbólicamente a la naturaleza profunda y contradictoria del ser humano…»

Para Walter las imágenes distorsionadas son origen de lo real, representaciones edificadas que pierden connotación de escala, distorsionados por la infinita y obsesiva repetición de geometrías y ventanas interrumpidos por el espacio físico de esa retícula. Espacios en oposición con el vacío, relatado por coloridos canales de aire de luz/oscuridad. El completo nunca es completamente lleno y el vacío nunca es completamente vacío. Distorsionado la realidad que se convierte en la irrealidad, lleno y vacío, luminoso y oscuro, la repetición y la ausencia, gris monocromática y color, aspectos positivos y negativos, a ese juego incierto de equilibrar lo que es nuestra vida. «El ambiente urbano como representación de la sociedad».

MODERNIDAD, REPRESENTACIÓN Y PENSAMIENTO MODERNO

Charles Baudelaire, el primero en utilizar la palabra "modernidad", en referencia a la vida en la metrópoli y para la función del arte de expresar conceptos innovadores y originales con diferentes formas, introduce un nuevo concepto de análisis de su tiempo, el trabajo humano y la realidad social. Cada época tiene su propia "modernidad", que se desarrolla en conjunto con los pensamientos y experiencias de la vida cotidiana.  Interpretaciones personales sobre el pensamiento moderno y el simbolismo de equilibrio.

«Nosotros somos los albañiles de nuestro futuro, la palabra "equilibrio" me empuja a considerar la tendencia a compensar los errores del pasado, para pensar en todo lo que nos ha llevado hasta ahora, y para crear un pensamiento innovador para el futuro, estamos en medio, entre el pasado y el futuro.»

Nos encontramos en un punto de inflexión. Internet ha creado una fuerte ruptura con las generaciones anteriores. La investigación ha abierto posibilidades nunca antes pensadas para utilizar nuevos materiales. La estética ha encontrado nuevas formas y definiciones. La relación con la naturaleza ha obligado a una conciencia, entendiendo que la ciudad ya no puede considerarse sólo "el lugar donde vivimos", sino que es algo vivo y cambiante, que irradia la conciencia colectiva, un reflejo de la cultura y estilos de vida de los que viven la ciudad, en equilibrio entre un pasado, que debe protegerse y recuperarse y, una innovación que mejora la calidad de vida en nuestros hogares.

En nuestro presente atendemos un enfoque completamente nuevo en la reflexión sobre la relación entre las ciudades y la naturaleza. En China aproximadamente hace tres años se plantea la construcción de una metrópoli 53 veces más grande que Nueva York. Su construcción supondría la unión de nueve ciudades ya existentes, con una superficie de 16.000 kilómetros cuadrados y 42 millones de habitantes. «La idea es que cuando las ciudades se integren, los residentes puedan viajar libremente y utilizar los servicios de salud y otras instalaciones en las diferentes áreas», según es lo que pretende Ma Xiangming, consultor del proyecto.

Hoy en día la arquitectura y la visión de la ciudad se construye cada vez más pensando en las necesidades del individuo, convirtiéndose en una nueva cultura basada en lo ergonómico del bienestar, se focaliza en la idea de reconsiderar el potencial de la arquitectura en la sociedad contemporánea. Kazuyo Sejima sostiene que su responsabilidad como arquitecta es utilizar los espacios como un medio a través del cual formular nuestro pensamiento fundamental para relacionarnos con los demás habitantes de nuestro entorno, ya que el espacio no está diseñado exclusivamente por arquitectos, sino por las personas que viven en los edificios, ya que tienen la posibilidad de participar en el proceso creativo, tienen un papel fundamental al determinar la viabilidad de la construcción. El humano no vive sólo en casa, sino en el espacio que va habitar, esto se vuelve necesariamente un " humanismo de la vida", entendido como la cultura de la dignidad humana y de su bienestar a través la arquitectura, el cual es un medio maravilloso para expresarlo.

PINTURA, FOTOGRAFÍA Y FIGURACIÓN

La pintura es considerada por muchas personas como una forma "Renacentista" de expresión, una vez que tiene la posibilidad de representar y simbolizar la realidad. En nuestros días se considera menos por la forma moderna de comunicación, los instrumentos actuales nos ofrecen rapidez y velocidad con el riesgo de sobrecargar nuestra vida con imágenes e impulsos, donde muchas veces debido a la inmediatez del discurso no es posible elaborar todas las ideas de la manera correcta. La acción de la pintura impone un análisis de la materia de nuestra representación y una larga meditación durante la ejecución y el trabajo humano donde se mantiene una singularidad en el resultado final que no puede ser proporcionada por una máquina. Es la representación visual única en el pasado para formar la exaltación del trabajo humano, la pintura debe ser revaluada y reconsiderada.

«Personalmente creo que la multiplicación de instrumentos expresivos es una riqueza que debe ser cultivado y nadie de ellos debe ser considerado enemigo o menos útiles que los otros: todos ellos contribuyen igualmente al crecimiento cultural.»

La fotografía es una herramienta importante en la obra de Walter Trecchi, pero no es decisiva en la creación de su obra. Es el instrumento que utiliza para capturar imágenes y sensaciones, pero la fotografía muy a menudo no es suficiente para representar lo que quiere, busca humanizar la acción de representar. Traduciendo mediante la pintura las emociones que darán sustancia a sus piezas y así  humanizar la acción de representar, que no se detiene en el equipo mecánico de una cámara, sino que contiene también la participación de la obra del hombre.

«Siento la necesidad de volver a traducir en la pintura mis emociones para dar una sustancia a mis piezas, así humanizar la acción de representar lo que no se detiene en el equipo mecánico de una cámara, sino que cuente también con la participación de la obra del hombre.»
 

SIMBIOSIS: ARTE – ARTISTA – OBSERVADOR

A menudo, todo comienza a partir de observaciones que se desarrollan en los pensamientos, de evolucionar en intuiciones y, eventualmente se trasforma en obras. Walter al nacer en un país que ha sido la cuna de la cultura en la sociedad moderna no puede escapar de la innovación y evolución del pensamiento social y artístico de cada época. En ciertos casos la construcción de pensamiento gana, que es la parte más racional del procesamiento mental. Artista y obra se funden en una experiencia completa.

«Creo que como todo el mundo lo hace, debo agradecer las múltiples motivaciones y experiencias que han formado mi pensamiento sobre el arte; y sinceramente me cuesta encontrar a un artista en particular que pueda ser un punto de referencia para mis obras. Yo vivo en la ciudad donde nació el racionalismo como el pensamiento arquitectónico y las motivaciones conceptuales de todos estos movimientos del pasado, contribuyen a elaborar los reflejos y la técnica que utilizo para mi trabajo.»

EQUILIBRIO

Equilibri (2010) serie donde Walter condensa su material en la comparación e integración entre arquitectura y naturaleza, expresa la necesidad del equilibrio que regula las leyes universales como un principio fundamental de nuestra existencia. El artista une la iconografía urbana y natural en una serie de lienzos que representan la coexistencia de los opuestos que genera el mundo exterior. El interés de Trecchi en la relación entre los contrarios es una búsqueda de equilibrio en su recorrido artístico y una excursión a través de la estructura secreta de la realidad, donde no existen fronteras reales.

«Yo diría que la luz, en oposición a la oscuridad: la luz no puede existir sin la oscuridad. Al igual que para la antigua filosofía china del Yin (blanco) y Yang (negro) todo está en equilibrio con la suma de los opuestos. Yin y Yang en conjunto, representan las dos fuerzas primordiales, opuestas pero complementarias en todas las cosas del universo. Son complementarios, que consumen y se apoyan entre si, se mantienen constantemente en equilibrio. Ellos son interdependientes, tienen el mismo origen, la una no puede existir sin la otra, el día no puede existir sin la noche… todo está en equilibrio con la suma de los opuestos…»