REVISTA PICNIC Warpaint - Heads Up - Revista PICNIC
CINE DE ARTE
Warpaint - Heads Up
Arreglos y mezcla7.5
Lyrics6.2
Instrumentación 7
Experimentación8.5
7.5Promedio final
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Un par de años después de su producción discográfica homónima, Warpaint trae a nuestras manos, o mejor dicho, a nuestros oídos, su tercer LP: Heads Up.

El cuarteto originario de Los Ángeles, extrañó a más de uno desde la salida de su sencillo “New Song”, pues si bien era evidente el giro tan pop que había tomado, nadie sabía qué esperar de uno de los grupos que han marcado el horizonte musical de la década. Hubo quienes se alegraron de escuchar un nuevo ritmo pegajoso y menos azotado. Otros, se sintieron un tanto decepcionados por la fuerte carga girly que las voces dejaron a primera impresión.

Sin exceder, como suelen hacerlo, la hora de duración, las once canciones de este material se componen de una variación y mezcla extensiva. Sus géneros más influyentes a primera vista son el hip hop, el R&B, el funk y la línea de distorsiones y dance que han venido arrastrando desde su debut.

Entre dejos de post-rock y muchos elementos pop, Warpaint tiende cada vez más, y sin temor, hacia el pop. Su contenido ciertamente es un poco más bailable, o mejor dicho meneable, pues resulta más cómodo de disfrutar en solitario. No obstante, sigue sin ser un grupo que pueda ser digerible por completo a la primera. Afortunadamente Heads Up es un álbum que merece tiempo, dedicación y una larga sentada para desmenuzarlo canción por canción.

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Seductor pero al mismo tiempo melancólico, el tercer LP mantiene el misticismo tan característico del cuarteto. A veces embebiendo del garage (“The Stall”), a veces del post-punk, pero con su sello propio nos lleva al portal de entrada de atmósferas oscuras y dinámicas (“Don’t Wanna” y “Above Control”), por medio de elementos que dan la finta de una superficie más simple.

Las líneas de sonido por su parte, ya no funcionan casi a coro como solía suceder, pues influye mucho la manera fragmentaria en que este álbum fue concebido. Sin trabajar las cuatro en conjunto, ya siendo de dos en dos o poniendo cada una su granito, la peculiar mezcla de esta producción de Warpaint está menos reflexionada y es más espontánea. La curiosidad de investigar queda en evidencia, al igual que los sentimientos que afloran de manera más genuina, entre anhelos, deseo, repulsión y recuerdos.

Las letras de este conjunto son un poco más transparentes, resentidas y dolientes, sin llegar a victimizarse. A éstas, les funciona bien la identificación con los sentimientos de vaguedad y desconcierto, de pensamiento y corazón nublados por la negación y los escollos de la experiencia amorosa. Son las emociones turbadas y en conflicto, entre ellas y contra uno mismo. En Heads Up no hay solución ni destino fijo, pero se apela incesantemente al corazón, al camino que éste corre por cuenta propia.

Warpaint es amor y es de lo que le gusta hablar. Pero cuidado (como podría traducirse «heads up»), pues bien nos habían advertido ya que «Love is to Die» y lo testifican líricamente. El rápido paso de la efímera y falaz sensación de felicidad duradera del enamoramiento, se torna dolorosa y punzante, justo como los beats que comienzan a tejerse a partir de “By your Side”. Sobre todo, hacen una llamada de atención a que el amor no es constante ni luminoso todo el tiempo. Puede pasar de ese sentimiento de deslumbramiento como en «New Song», a ser engañoso y lleno de secretos: “There’s something in the words you choose to live by / buy you know that it’s the words that often hide you down”.

Del primer al último disco, Warpaint ama el amor y ama hablar de lo polifacético que es, pero sobre todo, suele retratar la incertudumbre y el constante e incomprensible sentimiento de insatisfacción o resentimiento de cualquier amante que llega a sentirse solitario. Sin embargo, en Heads Up la atmósfera es de una oscuridad engañosa, de una nebulosidad que clarea y alcanza tonos pues al final parece tratarse tan sólo de un día nublado en comparación con los discos antecesores.

Con Heads Up hay de dos: dejarse llevar por la primera impresión y tenerlo en otro álbum cuasi ambiental y soporífero que puedes utilizar como música de viaje, o armarte con tus mejores audífonos y poner mucha atención. En cada canción, cada cambio, beat, groove y  percusión hay que encontrar, como si se tratase de Wally, todos los detalles que hacen de este disco distinto de los otros.

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En esta composición tan particular y experimental, caballo entre más de un género, donde subyace la importancia de las líneas de bajo y la batería con enormes influencias (de las cuales están nombradas Q-Tip, Erykah Badu, OutKast y Kendrick Lamar) de ritmos hip hop, pero con el toque que lo transforma justo en Warpaint. Las cuatro músicos, integran de manera total cada una de las líneas de sonido que arman por sí mismas, pero logrando también una concreción a la que «no se le ve la costura».

Warpaint parece traernos algo más honesto -lo cual no quiere decir que las producciones anteriores no lo sean – y manufacturado con mayor libertad. Sin el miedo al debut ni temor a lo que el público pueda esperar después de tal. Es un disco diverso y de exploración; va de la cima a las faldas y, no obstante, la banda parece disfrutarlo todo a un mismo tiempo.