Revista Picnic logo

 Yoga Fire & Fntxy, fueron elegidos para representar al trap en el festival Nrmal. No fue una decisión tomada a la ligera, en tiempos recientes ambos raperos han levantado en alto la bandera del género a nivel nacional. Previo a su participación en el festival, tuve la oportunidad de platicar con ellos en La Roma Records, conversación en la que me hablaron acerca de sus proyectos, el momento que vive el género en nuestro país y la responsabilidad que tienen al momento de tocar temas controversiales como lo son las drogas y el sexo.

Lo primero que se me ocurrió preguntarles fue si, al ser los únicos representantes de trap en Nrmal, se tenían que poner el peso de toda la escena sobre sus espaldas, o si en todo caso estaban nerviosos por tocar ante un público que no necesariamente los conoce o entiende la música que hacen:

“Sí es un peso grande, sobre todo porque somos un combo recién hecho pero es igual la motivación. De hecho a nosotros siempre nos va mejor con un público distinto al del trap o hip hop. Nunca hemos regresado tristes de un show.” Me platicó Yoga, con tono confiado pero sin llegar a la arrogancia, en el fondo sabe muy bien que la humildad es lo que lo ha llevado a ser uno de los símbolos más respetados del trap.

A su lado se encuentra Fntxy, su estilo y letras lo han convertido en la revelación de Homegrown Entertainment, en ellas refleja su gusto por las cosas simples de la vida: sexo y diversión.

Para Yoga y Fntxy éste podría ser el año en que el trap termine de explotar en México aunque no es algo que les preocupe demasiado.

Sin embargo al tenerlo frente a mí no puedo dejar de notar que se trata de un tipo sencillo, tímido, todo lo contrario a Yoga que parece estar en un eterno estado euforia.

Esto se puede explicar muy fácil: mientras la vida de Yoga tiene un background más “típico” dentro del rap, es decir, chico de barrio que encontró en las rimas un escape de la pobreza, al tiempo que encontró una forma de sobresalir del resto experimentando con un sonido alejado del resto.

Por otro lado tenemos a Fntxy, quien empezó tocando el bajo, se casó, tuvo hijos y en su afán de ganar dinero para llevar la comida a la mesa se encontró con el mismo sonido.

“Yo vengo de la música, era bajista en una banda. Después empecé a producir en computadora, a crear mis beats hasta que dejé a mi grupo y me enfoqué sólo en esto. Es más que nada eso. Yo sólo soy un padre de familia y mi vida antes de Homegrown se trataba sólo de estar en mi casa, con mi esposa e intentar vender mis beats para poder vivir.

Desde siempre dije que no quería trabajar en una oficina y mi familia cuando lo entendió me apoyó bastante y no tuve más traba al principio mas que el hecho de que había veces que no llegaba el ingreso.” Explica Fntxy.

LA TRAMPA

 Para que dos personas tan distintas se encuentren, se necesitó de un tercer factor, algo que los una, alguien que se preocupara por presentarlos y se encargará de crear las condiciones perfectas para que el talento floreciera. Ese algo se llama Homegrown Entertainment y ese alguien: Alex Malverde, él junto a Yoga creó el subsello La Trampa Records dedicado exclusivamente al trap y sin darse cuenta construyó un espacio para toda una generación de creadores de rimas que estaban cansados del sonido típico del hip hop mexicano.

Todo esto empezó como toda gran idea debería empezar, pacheco con los amigos:

“Desde que Alex y yo nos conocemos nos juntamos para pachequear ideas. Siempre hemos sido fantasiosos y una de esas fantasías era poder tener un label de puro trap, ya que él siempre creyó en el sonido. Lo que pasaba es que no podía meter ese género en su sello. No fue fácil al principio, fue la propia demanda del público lo que provocó que se formara La Trampa Records, un sub-sello de Homegrown.

Ya éramos varios los que tocábamos trap y ya existía un público al cual ofrecerle ese tipo de música”, recuerda Yoga, mientras Alex Malverde, como si supiera que se está hablando de él, toma asiento. Al principio parece como si se estuviera asegurando de que todo salga bien, más tarde me daré cuenta de su verdadera intención.

Ya con Alex en la mesa, Yoga continúa su anécdota:

“Fue lo propicio del momento. Cuando creamos La Trampa, Fntxy estaba desempacando sus maletas sin saber si yo lo iba a traicionar lo cual suele pasar en el hip hop. En el rap tradicional existe mucho esa creencia de que uno debe estar con las mismas personas desde el día uno. Nosotros tenemos otra idea”, termina.

Me llama la atención esta filosofía pues es cierto que los MC tradicionales suelen ser muy aprehensivos con su gente y su barrio y muy desconfiados con todo aquel externo a su crew, por eso es que muy común ver que los managers, RP, fotógrafos, ingenieros productores de los raperos suelen ser familiares y/o amigos muy cercanos.

En La Trampa las cosas son diferentes quizás porque, al tratarse de un sonido nuevo, todos aquellos que en este momento se encuentran haciendo trap aún no son tantos como para armar diferentes crews, tal vez por eso no les queda otra más que confiar en esa persona que está del otro lado del país y que jamás han visto.

Ok, hasta aquí todo bien. Yoga logró crear La Trampa junto a Malverde y a su vez Alex, gracias a su experiencia y extenso conocimiento, logra reclutar a los productores y raperos adecuados para el nuevo sonido. Pero existe un problema: las propias limitaciones del género. Cuando saco este tema a la plática que Malverde revela sus verdaderas intenciones, llenarnos de sabiduría:

“Es cierto que el trap sólo habla de putas y drogas y de la vida en el barrio, pero en este momento el trap es el nuevo punk. De hecho escuchas a cualquier cabrón que en este momento haga rock o punk y están más arregladitos que cualquiera que haga trap. Es el tipo de música más irreverente que puedes encontrar y a la que menos le interesa dar un mensaje. Además de todo es muy do it your self porque ocupas una computadora, autotune y listo. Se trata más de actitud que de un mensaje”, con esta interrupción Malverde demuestra porqué era el indicado para arropar a La Trampa récords y encabezar este nuevo sonido.

DROGAS Y JUVENTUD

La respuesta de Malverde me llevó a pensar en el público que escucha trap. Al menos en mi experiencia me he dado cuenta que existe una gran aceptación de este género entre chicos menores de edad, algunos que con trabajo rozan los 15 años. Entonces ¿qué responsabilidad social tiene La Trampa? ¿Debe autocensurarse?

“Nosotros somos la generación que empezó a romper el tabú de las drogas y, aunque no nos da orgullo que haya chavos empezando a drogarse desde una temprana edad, no podemos negar que es parte de la realidad en la que vivimos”, me explica Yoga Fire serio y seguro, aunque en el momento de la pregunta alcancé a detectar una risa nerviosa, se nota que no es la primera vez que se encuentra con este dilema.

Sobre este tema Malverde también opinó:

“El problema de las drogas lo tienen que ver sus papás, que ellos los eduquen en el tema. Las drogas no son buenas ni malas, simplemente están ahí, tú te metes lo que sabes que va contigo y lo que no, no. El trap quiere romper ese tabú, al trap le vale madre. Vas a los eventos y todos andan hasta el huevo y tampoco se trata de decir que no a las drogas y después meterte un pericazo en el camerino, eso es hipocresía”.

Y AHORA ¿QUÉ SIGUE?

 Yoga Fire y Fntxy, tienen muchos planes por delante: un disco en conjunto, canciones con otros colegas, además de el primer EP del sello el cual ya está listo y que puede salir en cualquier momento, aunque justo cuando salió ese tema Malverde decidió que era momento de pararse de la mesa.

Texto : Ruy Martínez

Fotos : Davo Rocks